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Tiramisú (de cumpleaños)


Dificultad: media

Tiempo aproximado de elaboración: 20-30 min.

Ingredientes:
4 huevos
4 cucharadas de azúcar
500 gr. de mascarpone
bizcochos de soletilla / melindros / magdalenas alargadas… (1 paquete de 230 gr.)
(el) café (de una cafetera mediana)
ron negro (o amaretto, si se tiene)
cacao en polvo (o Cola-Cao)

Elaboración: Romper los 4 huevos, separando con cuidado (es importante que no caigan trocitos de cáscara) claras y yemas, que se depositarán, respectivamente, en recipientes tipo ensaladera grande (bien limpios y secos, especialmente el que albergue las claras). Empezar por añadir las 4 cucharadas de azúcar a las yemas y remover hasta que la mezcla sea homogenea. Luego añadir el mascarpone y seguir insistiendo, cuidando que no queden grumos. Aparte, batir las claras a punto de nieve (por eso es tan crucial que en el recipiente no haya otras particulas, ni agua). Con un brazo paciente, rítmico y perseverante que aguante las varillas (y/o algun truco como échar una pizca de sal para ayudar a las claras a coger forma) o con unas varillas eléctricas (quien las tenga) lograremos nuestro objetivo. Para comprobarlo, podemos dar la vuelta al recipiente y ver cómo el contenido no cae immediatamente hacia abajo. Es el momento de incorporar las claras montadas a la mezcla de huevo y mascarpone, removiendo lentamente de abajo a arriba, para que la mezcla se mantenga “espumosa” y no baje. Rápidamente, sumergir los bizcochos en una mezcla de café y ron (la proporción es a voluntad, pero recomendamos que predomine siempre la parte de café), y construir con ellos una primera capa en la base de la fuente que vayamos a utilizar para el tiramisú. Luego extender por encima una capa de la mezcla que tenemos preparada (huevo, azúcar, mascarpone, clara) y repetir: otra capa de bizcochos mojados, otra de mezcla..


En nuestro caso, nos salen 2 capas de cada tipo, pero el límite depende de las cantidades y el recipiente… lo más importante es que la última capa sea “blanca”, para proceder a espolvorear sobre ella el cacao en polvo, ayudándonos con una cuchara y/o con un colador. En ésta (celebrativa) ocasión, hemos querido decorar nuestro tiramisú, recortando una plantilla “estelar” en papel, y colocandola sobre la fuente antes de chocolatear el postre.


Enfriar en la nevera y comer al cabo de unas horas. Al día siguiente siempre está más bueno pero… ¿podreis resistiros?

Sugerencias/Recomendaciones: No sólo porque seamos pareja recomendamos realizar esta labor entre 2 personas:  mientras una mezcla las yemas, la otra bate las claras; y cuando la segunda no sienta su brazo, la primera toma el relevo, etc. Otro aspecto importante será determinar cual va a ser la “fuente del tiramisú”, para que ni sobre ni, sobre todo, falte espacio para llenarla de este exquisito manjar (las medidas de la nuestra son 28 x 18 x 5). Y para terminar, no se me ocurre una manera mejor de saborear un cumpleaños, aunque reconozco que tampoco necesito una excusa para comerlo.

Orígen del plato: Parece que le debemos el mérito a los italianos, aunque su éxito es probablemente mundial, y por ello la variedad de las recetas encontradas es también notable. Ésta mantiene el queso mascarpone tradicional y unas proporciones de grasa, huevo y azúcar que a nuestro parecer son muy acertadas, pero sólo hay que echar un ojo a la Red (más allá de este maravilloso blog) para hacerse una idea y encontrar inspiración.

Buñuelos


Dificultad: media

Tiempo aproximado de elaboración:
30 minutos – 1 hora

Ingredientes:
500 gr. de harina (+ la que admita, que esta vez fueron 250 gr.)
25 gr. de levadura (de panadero)
1/2 vasito de anís (del Mono 12cl.)
1 puñado de anís en grano/matalauva
1 cucharadita de miel
1 cucharada pequeña de sal
agua
aceite de girasol

Elaboración: En un cuenco, poner agua caliente y disolver la levadura, y añadirle 1-2 cucharaditas de miel (la levadura es un organismo vivo, y la miel ayuda a que crezca). Esperar 5 minutos hasta que la mezcla tenga burbujitas. En un recipiente grande (tipo ensaladera), mezclar la harina, el agua con la levadura, un vaso más de agua, el medio vasito de licor de anís dulce, el puñado de anís en grano y la sal, removiendo enérgicamente con una cuchara de madera. Para saber cuando está lista la masa, fijarse en que debe ser entre líquida y espesa (un truco es coger un poco con los dedos y comprobar que se pega, pero aún así es fácil de quitársela de encima; también es bueno escuchar el ruidito de cuando se pega y despega de los lados del recipiente al remover, parecido al que oimos al preparar el all i oli). Realizar estas comprobaciones y si es necesario porque ha quedado demasiado líquida, añadir harina.  Si queda algún  pequeño grumo, el tiempo de espera se encargará de ellos. Tapar el recipiente con un trapo de tela e ir a ver la tele, el correo electrónico o algún capítulo divertido durante unos 30 minutos, dejando reposar la masa para que la levadura haga su efecto y suba.

Transcurrido ese tiempo, comprobar que la masa ha crecido (ojo! si no se usa un recipiente lo suficientemente grande, o hacemos mucha cantidad, es posible que alcance el trapo con que se había cubierto) y poner a fuego alto una sartén grande con bastante aceite de girasol (también se puede usar de oliva, pero en ese caso recomendamos que  sea suave de sabor). Mientras se calienta, colocar a un lado un recipiente con papel absorbente, y al otro, un cuenco con agua templada (meteremos las manos dentro) y un poco de sal, para poder limpiarnos las manos y trabajar la masa sin que se nos pegue. Éste es, de hecho, el paso más delicado de la receta, donde cada uno demuestra su “arte” para hacer buñuelos. Aquí dejamos una muestra audiovisual orientativa del proceso, que relato a continuación: con las manos mojadas en el agua con sal, coger pequeñas porciones de masa (como del tamaño de una nuez), y rápidamente (ésto es muy importante, la agilidad) intentar extender la masa y abrir un agujero en el centro con un dedo, sujetando los lados con los demás. Echar al fuego antes de que se nos pegue y/o rompa en las manos, y con cuidado (si goteamos agua, como el aceite está muy caliente, salpicará). Recomendamos hacer esta labor entre dos personas, y que mientras una dé forma y eche al fuego los buñuelos, la otra les vaya dando la vuelta y los retire sobre el papel absorbente una vez doraditos (pero no mucho, más bién marrón clarito que oscuro).


Sugerencias/Recomendaciones: Los buñuelos se pueden comer tal cual, rociar con azúcar y canela, untar con nocilla, mermelada.

Orígen del plato: Receta auténtica de abuela en cuya família hay churreros que hacen los buñuelos perfectos y a ojo… las cantidades, pues, son aproximadas. Partiendo de la harina recomendada, añadir la Carmita… que no es ninguna marca, sino “la que admita” la masa hasta quedar en su punto.
“Voy a llamar a tu abuela y le voy a decir lo que estás haciendo con los buñuelos.” Que esta advertencia sirva para todos y se mantenga el respeto a la tradición. Así que si usáis la masa sin anís para hacer mini pizzas o panes rellenos, empleais un maldito horno o  los tomais con acompañamiento salado (queso y/o embutidos varios) llamaremos a vuestras abuelas para denunciaros.

Panacota de plátano y mango


Dificultad: baja

Tiempo aproximado de elaboración: 15 minutos (+4 horas de nevera)

Ingredientes:
300 ml de leche
300 ml de nata líquida
1 sobre de gelatina neutra en polvo (10 gr) (o 6 hojas si no es en polvo)
100 gr de azúcar
1 plátano
1 mango
vainilla azucarada
1 chorrito de ron negro

Elaboración: Pelar la fruta (sin que queden filamentos) y triturarla. En un cazo, llevar a ebullición la leche, la nata líquida, el azúcar, el chorrito (opcional) de ron, una cucharadita de vainilla azucarada (y, también opcional, de canela). Retirar del fuego (es importante para que la gelatina haga su efecto que la base ya no hierva) y, sin dejar de remover, añadir el sobre de gelatina (o las hojas, que habrán estado unos minutos a remojo previamente). Luego añadir la fruta triturada, remover y colocar el resultado en moldes al gusto. Esperar a que enfrien y dejar en la nevera unas 4 horas, o hasta que solidifique con la textura deseada. Desenmoldar y servir.


Sugerencias/Recomendaciones: Al ser la primera vez, nuestra panacota ha salido movidita… (aquí podeis verla bailar). Para una textura final más consistente, recomendamos que el mango no sea demasiado grande (o añadir menos cantidad). Otro truco también es elegir moldes más pequeños (algunos blogs dan ideas para que la panacota tenga formas diferentes, como usar de molde bandejas de plástico de la fruta previamente lavadas). Se me ocurre que pueden ser una buena opción los envases de queso fresco, o de flan. Una recomendación para servir es rallarle por encima chocolate negro, y acompañar con mermelada de frutos del bosque. Hay muchas variantes de panacota: desde la sencilla avainillada, con cualquier tipo de fruta (aunque se dice que el kiwi y la papaya no son una buena opción porque hacen perder a la gelatina su propiedad gelatinizante), hasta la de café (que tal vez intentemos para un futuro post).

Lemon Curd

Dificultad: media

Tiempo aproximado de elaboración: 1 hora

Ingredientes:
400 gr. de azúcar (aprox)
200 gr. de mantequilla (aprox)
la ralladura de 2 limones
el zumo de los 2 limones
5-6 huevos

Elaboración: Juntar en un recipiente (que irá al baño maría, a fuego suave) el azúcar, la ralladura, el zumo y la mantequilla. Revolver hasta que la mantequilla se haya disuelto. Mediante un colador, añadir al mejunge los huevos batidos. Mantener a fuego bajo revolviendo hasta que espese. Dejar enfriar.

Sugerencias/Recomendaciones: Antes de añadir los huevos, podeis aromatizar la crema con canela en rama. Servir en copa, en tulipa de galleta (ver foto), con fruta fresca cortada, o comer a cucharadas…

Origen del plato: Parece que es una crema inglesa de bastante renombre, aunque por la cantidad de mantequilla seguramente es herencia francesa.